La dieta de acuerdo a tu tipo de sangre
Pasamos media vida maltratando nuestro cuerpo y media vida tratando de restaurarlo.
¿Por qué no cuidamos este instrumento con el que venimos al mundo? ¿Por qué ese afán en descuidarlo? ¿Por qué no cuidamos nuestra alimentación?
En la alimentación la sangre juega un papel importante. La sangre es mágica. La sangre es mística. La sangre es la vida misma.
La sangre no sólo es el transporte de complejos sistemas de defensa. Es la piedra angular de la humanidad. Es la lupa por la que podemos ver el rastro de nuestro viaje.
Cuando empezamos a conocer cómo los primeros habitantes de esta Tierra se adaptaron a los retos constantes de cambios de clima: gérmenes y dietas. Estamos aprendiendo sobre nosotros mismos.
Los cambios de clima y la disponibilidad de comida crearon nuevos tipos de sangre conforme fuimos evolucionando. Las diferencias en los tipos de sangre reflejan la habilidad humana de aclimatarse a los retos del medio ambiente. Estos han impactado al sistema inmunológico y el digestivo.
Los diferentes tipos de sangre que surgieron de acuerdo con la adaptación de los diferentes alimentos fueron:
TIPO 0
Los primeros hombres en la tierra los Cromagnon 40,000 a.C.
Ellos empezaron a cazar en forma organizada. La carne era su combustible. La sangre 0 es hasta hoy en dia la más común.
TIPO A
Este tipo de sangre aparecio primeramente en 25,000 y 15,000 a.C. en respuesta a nuevos cambios del medio ambiente. La agricultura y la domesticación animal fueron los sellos de esta cultura. El cultivo de granos y ganado cambiaron todo.
La gente estableció comunidades estables y estructuras para vivir permanentes. Este cambio en el estilo de vida impulsó un cambio en la dieta. Esto dió como resultado una nueva mutación de los tractos digestivos y del sistema inmonológico de la gente. Esta mutación permitión tolerar y absorver los granos cultivados y otros productos de agricultura.
TIPO B
Es por balance / La migracion de razas de Africa a Europa, Asia y América
Esta se desarrolló en el 10,000 y 15,000 a. C. Este tipo de sangre tal vez mutó a raiz de cambios climáticos.
Hubo 2 vertientes:
Un grupo de gente que dependía de las organizaciones y domesticaba animales, tenían una dieta de carne y productos lácteos.
Otro grupo de gente se basó en la agricultura y crearon sistemas de irrigación y cultivo.
TIPO AB
Es por moderno. La mezcla moderna de grupos dispersos.
El tipo AB es escaso. Emerge del tipo A y del Tipo B, se encuentra en menos del 5% de la población, y es la sangre más nueva. Es raro encontrar este tipo de sangre en gente antes del año 900 después de cristo. El tipo AB heredó la tolerancia del tipo A y B sus sistemas inmunológicos tienen la habilidad e crear anticuerpos para las infecciones de microbios.
En resumen:
Primero hay que invstigar que tipo de sangre somos.
Segundo revisar la dieta, qué podemos comer y qué no.
Tercero: Crear un regimen alimenticio.
¿Te gustaría gozar de tener energía y buena saludo en tu vejez?
O ¿quieres ser un viejo achacoso , quejoso y cargoso?
Empieza hoy a cuidar tu alimentación, cuida tu cuerpo, no lo cargues como si fuera una bolsa. Muchas veces cuidamos más a nuestro auto.
Tu cuerpo es tu instrumento de viaje, cuidalo lo mejor que puedas.
¡Tu cuerpo y tu familia te estarán eternamente agradecidos.!
